Kang Won Chol comenta el carácter agresivo de la "carta blanca de defensa" de Japón

Pyongyang, 11 de agosto (ACNC) -- El comentarista de asuntos de seguridad internacional, Kang Won Chol, hizo público un artículo titulado "La 'carta blanca de defensa' de Japón es la de nueva agresión que busca la legitimidad del funcionamiento de la máquina de guerra".

Su texto completo va como sigue:

Quedó publicada la "carta blanca de defensa para 2026" en Japón que persigue la militarización con la ilusión vana de nueva agresión.

En el documento polémico rechazado tanto en el interior como en el exterior por su carácter agresivo, el país isleño intentó justificar su imprudente aumento armamentista acusando sin ninguna razón a la República Popular Democrática de Corea y otros países circunvecinos de "amenaza grave y apremiante" y "mayor desafío estratégico".

Ahora Japón toma por su "política estatal" la negativa de sus crímenes cometidos en el siglo pasado y la conversión de su país en potencia militar y consolida más que nunca la alianza con Estados Unidos y sus seguidores. Sin embargo, cuestiona la "amenaza" proveniente de los países vecinos. Su comportamiento convierte lo negro en lo blanco.

Como es conocido por todos, el país criminal de guerra había impuesto incontables calamidades a la humanidad en la primera mitad del siglo 20. Pero, a más de 80 años después de su derrota, se desespera para convertirse en potencia militar con el deseo de revancha, lejos de abandonar su codicia de nueva agresión militarista bajo las restricciones políticas y jurídicas de toda índole, lo cual resulta la amenaza más apremiante y grave que afronta el mundo actual.

Tan pronto como se publicara la carta blanca, el ministro japonés de Defensa, Koizumi, dijo que Japón debe aumentar y renovar su capacidad militar con el sentido de tensión y emergencia frente a la creciente amenaza proveniente de los países vecinos. Como se ve, siendo "jefe de militarización", Koizumi pone en peligro a su país.

La realidad muestra que el ambiente político y la inherencia agresiva del país criminal no se han cambiado ni en lo mínimo sino se metamorfosean más peligrosamente.

Japón pretende ocultar su intento de agresión con el cartel de "defensa", pero no puede encubrir su naturaleza como culpable principal de la perturbación de la paz y la agravación de la tensión de la región.

En el mundo actual el fortalecimiento del disuasivo de guerra con fines de autodefensa capaz de frustrar la ambición de nueva agresión y el intento de guerra de los países enemigos es la contribución imprescindible a defender la soberanía nacional y preservar la paz y tranquilidad de la región.

La tentativa furiosa de Japón de convertirse en Estado de guerra y agresión entenebrece el futuro de su país.

La sociedad internacional debe elevar la vigilancia sobre las maniobras neomilitaristas de Japón que se tornan cada día más siniestras perjudicando la paz y la seguridad de la región, y rechazarlas fuertemente. -0-